Hola, tengo un niño de 9 años y un adolescente de 19. El adolescente por edad con su problemática pero mejorando con el tiempo y la perseverancia de unos padres algo “pesados”. Mi gran problema es el peque. No quisiera que pensarais que me deja llevar el amor de madre, pero es un niño que nos llena al 99%, amoroso, familiar, sensato, con un criterio muy bien asentado, no competitivo, amigo, conciliador. Conmigo se muestra obediente y complaciente y sumamente dependiente, siempre sin pedirle me da la mano o no puede evitar el no estar “pegado” a mi, siendo también un niño muy independiente, alegre, feliz y juguetón. Tiene un sentido de humor soberbio. No admite situaciones de crispación, cuando hay algo que recriminarle se encierra muchísimo, teniendo que dejar que se le pase un poco antes de hablar de ello con él, admite mucho mejor que yo se lo diga, a que se lo diga su padre, igual mi tono es mas suave o puede que no me quiera ver enfadada o triste, no lo se. En casa, y reitero mas conmigo que con su padre, se muestra obediente y complaciente. Le cuestan muchísimo los cambios, no habiéndose producido ninguna ruptura emocional en su entorno. El problema es el colegio. Fue a una escuela, al aula de 2 años y luego paso al colegio de su hermano con tres años. Desde el principio y aunque apenas hablaba, para él, el colegio era una cárcel y así lo expresaba. Nuestro papel era el de hacerle ver lo estupendo que era ir al cole. El colegio, por distintas vicisitudes, que no son para explicar aquí, opto por cambiar de un modelo A (todo castellano) a un modelo trilinguista (castellano, euskera e ingles) dejando la implantación de dicho modelo a las buenas de Dios y dando por resultado, unos niños, con serios problemas de nivel de euskera e ingles, que hace que el estudio de las signaturas tanto en ingles como en euskera, no puedan llevarlo a cabo por medio de libros, sino de esquemas realizados por los profesores y que los niños deben aprender de memoria y cada uno que entienda lo que pueda. Ese estudio nos lleva por la calle de la amargura, pero lo ejecuta y bien aunque el resultado final es nefasto. La nota de los exámenes no se relaciona con el esfuerzo realizado. En 3º de Educación Infantil, me empezaron a hablar de un niño disperso, que no miraba la pizarra y que se quedaba viendo lo que el compañero estaba haciendo. Ese verano, trabajando con el niño, me di cuenta que algo le pasaba en la vista, efectivamente cuando volvimos de vacaciones fuimos al oculista y le detecto ojo vago y problemas de visión. Le comente a su nueva tutora que el rol de niño disperso y despistado podía ser causa del problema visual. Pero el rol estaba adjudicado. Soy de las que piensa que si a un niño le dices lo mal o lo bien que se porta, el niño actúa según lo expresado para no “fallar” a la persona que lo dice. Esto viene a que pienso, que mi hijo tiene asumido ese rol del colegio y que su carácter de no competitividad y de desinhibirse en ambientes “hostiles” hace que acreciente entre sus profesores la teoría de niño disperso. Siempre les he indicado, que con el niño, lo mejor era corazoncito y sentimientos, así, como mucha inteligencia emocional. He visto pequeños conatos de puesta en práctica, que han hecho que mi hijo funcione mejor, pero no esfuerzo por parte de sus profesores en llevar a práctica algo de lo indicado. No vemos en su tutor nada que nos indique que se esfuerza con nuestro hijo, para conseguir que este en clase, las citas con el siempre han acabado mal. Yo estoy en el colegio a todas horas, pertenezco al AMPA, siempre les he manifestado que a cualquier cosa y a cualquier hora pueden dirigirse a mí. Las entrevistas con su tutor siempre han sido tardías y por sospechas mías de que algo no iba bien, siempre nos ha presentado un niño perdido, en esta última volvimos, todos, a perder los papeles. Tras otra de mis sospechas y después de no obtener respuesta a varias notas en la agenda del niño tuvimos la entrevista y el niño estaba perdido en todo. Incluso matemáticas que le gusta. Yo les indique nuevamente su carácter y sus necesidades y que un profesor que se ríe o ridiculiza los fallos del que aprende o les lanza, digámoslo así, pequeños insultos a niños, como el mío, no les posibilitaba un buen aprendizaje. Una de sus profesoras consiguió su participación, al hacerle saber de su tristeza, porque no participaba en clase. Ahora, le han puesto clases de refuerzo, tanto en ingles como en euskera. Yo, en casa, le ayudo en el estudio, no en los deberes diarios, traduciéndole los esquemas para que sepa, por lo menos, que es lo que tiene que memorizar y pasándole a limpio por ordenador dichos esquemas, ya que los suyos son realizados de prisa y corriendo, corregidos con distintos bolis por parte de su profesor. Después de darle el esquema impreso, él debe escribirlo y estudiarlo. Los profesores me han exigido que deje de hacer esto, que sea el mismo quien se enfrente a su trabajo de estudio. Si haciendo el trabajo de estudio que hacemos, obtiene el resultado que obtiene, malo. Mis dudas son que si dejo de hacerlo ¿Cuáles serian los resultados de mi hijo ante los exámenes? Y ¿Cómo puedo hacer para ayudar a mi hijo? No dejamos de expresarle que debe atender, participar en clase y no preocuparse porque Pepito, Juanito o Menganito alteren la clase, que el trabaje, porque así, en casa tendrá mas tiempo para el juego. Gracias por tu atención. Marta
Me parece muy interesante la historia de tu hijo, así como toda la dedicación y pensamiento que le dedicáis a lo que le ocurre. Por lo que comentas no comprendo, porque no os habéis planteado un cambio de colegio, ya que la atención que os dedican, parece que no es la que necesitáis tanto, vosotros, los padres, como el niño. Este colegio, parece haber sido adecuado para el mayor, pero no parece serlo para el pequeño. A veces, es así, cada niño necesita un estilo educativo diferente. Que el niño, en su momento, verbalizara o dejara entrever el suplicio que le suponía ir al colegio, ya es un dato que habría que haberse tomado. Eso indicaba que no se sentía acogido de la forma adecuada y que habían demasiados factores que le causaban estrés. Es cierto, que los problemas del cole, son una cosa, y otra lo que pienso que le puede estar pasando a tu hijo. Por la historia que me cuentas, es un niño que parece demasiado bueno, cuando digo demasiado, me refiero a que parece emocional en exceso, lo que puede causarle algún tipo de sufrimiento. Para su edad, me parece que está demasiado apegado a ti, como si fuera una necesidad, ello no puede hacerle sentir lo suficientemente autónomo, ya que debe sentir que te necesita para todo, me imagino que por eso los profesores dicen que no le hagas tanto seguimiento, pero es cierto, que no puedes dejar esta supervisión, tan necesaria para él, de golpe. Todo cambio debe ser gradual, sobretodo en este niño, que está acostumbrado a tu atención. Además, entiendo que me dices que el niño funciona a través de las emociones, pero el mundo no siempre se maneja así, por ello, aunque tú les digas a los profesores que se vinculen con el niño de esta manera y en realidad sea así, no quiere decir que sea apropiado. Él debe estar preparado o prepararse para encontrarse gente que no funciona como el necesita, eso deberéis enseñárselo en casa, para ello debes preguntarte si estás o no sobreprotegiendo al niño. Si te dieras cuenta de que así es, no menosprecies dicho descubrimiento, piensa que eso puede llevar a que tu hijo sea en exceso tierno y que cualquier tormenta del mundo exterior pueda derrumbarle. Un fuerte saludo!