Probablemente la pequeña haya vuelto al recurso anterior (chuparse el dedo) porque no lo cambió por otro; es decir, cuando un niño evoluciona y deja de consolarse chupándose el dedo, es porque ha encontrado otra forma de calmar la ansiedad. Preguntaros como le quitasteis dicha costumbre la vez anterior ¿A fuerza de decirle que no se lo chupara? Quizás fue algo brusco. Probar ahora con explicarle muy suavemente que está conducta está afectando a la formación de su boca y que ella puede cambiarla, además cuando la observeis chupándose el dedo, no la riñais!! Porque sinó lo hará cuando vosotros no esteis y no servirá de nada. Trabajarle la conciencia, con cuatro añitos, ya puede empezar a entender según que cosas. Sobre todo no la asusteis, sinó que sólo la informais que el dedo hace que su boca cambie la forma y que eso no le hace bien (tratarla como si fuera un poquito mayor, esta es una conducta que manifiestan muchos niños que se sienten chiquititos, el niño que quiere hacerse mayor, es el primero que rechaza la conducta de succionar el dedo; observarla bien). Debeis hablar con ella y darle formas alternativas para que pueda autoconsolarse, cuando un niño succiona su dedo es porque necesita calmarse para dormir, o para otras actividades. Las alternativas serían la de cambiarle el dedo por cualquier objeto exterior; pan, chupa, chicle, algún juego o actividad. El objetivo es conseguir que ella no necesite chuparse el dedo, por ello debe aprender otras formas de manejar su ansiedad; la parte más dificil es la de la noche, ya que no entra en juego su voluntad, pero no es imposible. Conectaros con un buen odontólogo que valore lo del paladar, todo esto tiene solución, a veces con ejercicios de logopedia se obtienen grandes resultados. Un abrazo.